“Como bien dijo Honorato de Balzac , “ el gran secreto de al alquimia social es sacar todo el partido posible de cada una de las edades por las cuales pasamos. Esto es, tener todas sus hojas en primavera, todas las flores en verano y todos los frutos en otoño”. En la línea de esta máxima se encuentra un jovencísimo escultor grancanario que con el lenguaje tremendo de sus manos quiere expresar la pasión de su sensible espíritu artístico.
Desde luego que las verdes hojas primaverales de su edad y de su arte prometen ser en las manos de Manuel González Muñoz un lenguaje que sazonará frutos espléndidos en un tiempo que sólo será otoñal por su maestría. Este escultor que acaba de iniciarse en la juventud, cifrada oficialmente en los 17 años, parece por su fé en sí mismo y por el vigor de sus cinceles, maduro para empresas artísticas de muy alto nivel. Hoy por hoy, es un escultor que piensa y hace pensar y que dentro de su estilo sabe interesar y sujetar la atención de los espectadores y aficionados más exigentes. Cuando junto con el orgullo, la personalidad y el ingenio insobornable de Manolo se utiliza el cincel desde los 14 años, es que sueña con la gloria.
Así en esta exposición grata y sencilla en el marco del “Real Club Náutico”, - que ya es cuna de grandes artistas_ nace al finalizar 1982 con buen augurio un nuevo escultor.